A los 2 y 3 años, los niños están en una etapa fascinante de su desarrollo, donde exploran activamente el mundo que los rodea a través de sus sentidos. A esta edad, su curiosidad es ilimitada y los sentidos juegan un papel fundamental en su aprendizaje. En el salón de clases es importante crear un ambiente enriquecido donde los niños puedan explorar y desarrollar sus sentidos; es fundamental para su crecimiento, por lo que organizar actividades sensoriales es una excelente manera de estimularlos.
La estimulación temprana en niños de 2 a 3 años es fundamental para su desarrollo integral. Durante esta etapa, los niños están en un proceso de expansión de sus habilidades cognitivas, motoras, emocionales y sociales. Los sentidos son clave para este proceso, ya que ayudan a los niños a explorar su entorno y aprender de él. Crear un entorno lleno de estímulos sensoriales en el aula permitirá que los niños desarrollen sus habilidades de manera integral mientras se divierten explorando y aprendiendo.
La curiosidad y la necesidad de explorar son innatas en esta etapa, así que brindarles un entorno rico en estímulos sensoriales les ayuda a crecer de manera saludable y a disfrutar de un aprendizaje divertido y estimulante.
Es por esto que en Early Years se implementó el programa Growing minds & hearts, el cual se enfoca en el desarrollo del lenguaje, cognitivo, socioemocional y físico, todo de la mano de la curiosidad y la exploración. Con este programa queremos trabajar con los diferentes ámbitos: socioemocional, físico y lenguaje.
En el ámbito socioemocional fomentar la empatía y las emociones, adaptándose con el equilibrio y la autodisciplina, valores del IB. En la parte física, reforzar la motricidad fina y gruesa, aprendiendo de manera experiencial.
¿Por qué es importante esta exploración sensorial?
A través de la exploración sensorial, los niños no solo disfrutan y se divierten, sino que también desarrollan habilidades cognitivas y motoras importantes. Además, aprenden a organizar y procesar la información que reciben de su entorno, lo que es crucial para su desarrollo emocional, físico y social. Estas experiencias sensoriales enriquecen su capacidad para aprender de manera más integral, preparándolos para enfrentar nuevos retos a medida que crecen.
Al crear un entorno lleno de estímulos sensoriales en el aula permitirá que los niños desarrollen sus habilidades de manera integral mientras se divierten explorando y aprendiendo.
En resumen, en esta etapa, la estimulación de los sentidos a través de actividades variadas y la interacción constante son claves para el desarrollo cognitivo, emocional y físico de los niños.
Por Fernanda Rodríguez
